El jueves pasado aprovechando que mi amiga Pilar, que vive en Madrid, estaba aquí en Zaragoza, decidimos hacer una pequeña excursión para pasar el día juntos. En Aragón hay muchísimas cosas que ver pero casi todas a 2 horas y pico de viaje, así que como no nos queriamos darnos una paliza y debido al tiempo que hacía decidimos no ir muy lejos y acabamos en el Monasterio de Piedra.
La visita en sí merece la pena, la verdad es que todo es muy bonito y sorprendentemente la gente lo respeta y está muy limpio, pero la visita empieza mal, te cobran 12 euros…carísimo para lo que realmente te ofrecen. Digamos que se intenta justificar ese precio con una visita al Monasterio, que no tiene nada, y al que han llenado de cartelitos supermodernos con información sobre la elaboración del vino que hacían los monjes. Eso es explotar algo y lo demás tonterías, además es lo primero que te enseñan y uno sale con muy mala sensación y pocas ganas de seguir.
Una vez que se sale del Monasterio, la visita mejora porque te introduces en el parque. Un parque totalmente artificial puesto ahí para volver a sacar tajada de la maravilla que hay allí, pero bueno bien, cascada tras cascada, pasa uno la mañana alucinando con el paisaje y pensando en como todo eso puede encontrarse en medio de tanto secarral. Lo mejor de la excursión la entrada en una cueva que está debajo de la inmensa Cascada de la Cola del Caballo, genial y muy divertido.
Ju, cuando estuvisteis aquí creo que no llegasteis a ir no? pues nada, a la próxima que te lleve Luis que está muy bien :0)
Eso sí, hay que tener mucha destreza para esquivar a los grupos de jubilados, aunque hay que reconocer que vienen muy bien cuando se llega a ciertas zonas donde no está muy claro por dónde ir, siempre van ellos primero, reconocen la zona y si no hay nada vuelven, tú esperas a ver que hacen y ala! a seguir por otro lado…jejeje





